Antología In-Usual
Por Fabio Chávez Oseguera
¿Vale lo que cuesta?
La región del Valle de México padece una complicada situación de su Sistema de Transporte Público, la cual con el aumento en el costo del pasaje, en las semanas pasadas, se ha visto agudizada. Sin embargo por innumerables que sean las deficiencias, resulta prácticamente imposible dejar de utilizarlo y más aún de necesitarlo.
Entre las carencias más notables del Transporte Público sobresalen: la circulación de unidades viejas, que ya no cumplen con los requerimientos básicos de seguridad (aún cuando el Gobierno del Estado de México ha ejecutado diversos programas para la renovación del parque vehicular, la realidad nos indica que falta camino por recorrer); la inexistente preparación para los conductores, no sólo en el manejo de sus unidades y respeto a los Reglamentos de Tránsito, sino también en el trato a sus pasajeros.
A lo anterior se le suman la constante inseguridad que se vive en los camiones, combis y microbuses, de lo que dan cuenta casi a diario los diversos medios de comunicación, y ello sin contar los atracos que no se denuncian y se desconocen. Finalmente, desde mi opinión la intervención de rutas, la deficiente organización de las mismas, y el desabasto de vehículos a determinadas zonas, dan como resultado que el costo del pasaje esté muy por encima de su valor real.
En lo relacionado con el aumento en el costo del pasaje tenemos los dos lados de la moneda. Por un lado, el grueso de los usuarios (y me incluyo) nos vemos afectados por los incrementos, teniendo la exigencia de destinar una mayor parte de nuestros ingresos a resolver nuestra necesidad de transporte, sin más remedio que la resignación.
En el otro lado; los conductores defienden el aumento de la tarifa, por el elevado precio de los insumos, principalmente los combustibles; aunque en el fondo a ellos como empleados de “un patrón” también les afecta porque sube el monto de la cuenta a entregar después de cada jornada.
Actualmente se calcula que más de 5 millones de personas llegan al Distrito Federal diariamente en 30 mil unidades de transporte público del Estado de México, y una cantidad similar se desplaza en la Zona Metropolitana del Valle de México, por cuestiones de educación y trabajo, principalmente.
Podría asegurar que si contáramos con un Sistema de Transporte Público seguro, efectivo, limpio y cómodo, la mayoría de los usuarios tendríamos menor empacho en pagar su costo porque el servicio lo valdría. Prueba fehaciente de ello es el Tren Suburbano, y quienes lo utilicen de manera cotidiana podrán respaldar mi afirmación.
¿En verdad, como usuarios, no podemos hacer nada por mejorar nuestro Sistema de Transporte Público?
|